Prólogo a las Nuevas Lecciones para la introducción a la lectura de “El Capital”

El tiempo de la crisis es […] al mismo tiempo el de las investigaciones teóricas”.
Marx a Lassalle, 23-1-1855
I.
El peligro dura normalmente más que la huida”, le hace decir Brecht a su Me-ti. Nunca antes había dominado el capitalismo sobre la Tierra de manera tan ilimitada como a comienzos del siglo XXI. Sin embargo, en la misma medida en que se ha extendido sobre todo el globo, parece haber desaparecido el saber crítico sobre su funcionamiento y sobre las amenazas que acarrea.
Contra esta tendencia, las presentes lecciones contribuyen a descubrir El Capital de Marx como aquella obra teórica que explica de manera única los fundamentos de nuestro orden social.
Al mismo tiempo, constituyen una introducción a lo que yo he llamado socioanálisis. La preparación para su publicación se ha basado en las notas de las lecciones dictadas en la Universidad Libre de Berlín durante el invierno 1999-2000. Si Sigmund Freud pudo llamar a sus Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisisun espejismo de la fantasía”, también podría utilizarse el mismo subtítulo para el presente libro, en tanto que la forma elaborada por escrito es algo diferente de la palabra viva dirigida a personas concretas. Las observaciones y las respuestas a preguntas y objeciones, en la forma escrita, ocupan su lugar en notas a pie de página e incisos. No obstante, espero poder decir con Freud que la ficción, cuando “vuelvo a trasladarme a aquella sala de conferencias en el curso de las siguientes elucidaciones”, me ha ayudado “cuando uno ahonda en la materia, no olvidar el miramiento por el lector”.

II.
A una primera serie, añadir unas Nuevas lecciones más de treinta años después difícilmente puede despertar la sospecha de rendir tributo al Zeitgeist. Sin embargo, uno se preguntará cuál es la relación entre ambos libros.
La primera serie de lecciones desarrolló, línea a línea, en el análisis de la forma valor marxiana, en ese comienzo del Capital, difícil en todas las épocas, las herramientas conceptuales fundamentales de una lectura que al mismo tiempo refleja lo que hace. Dominaba un ritmo de paso de tortuga, que era el apropiado para intentar efectuar la transición del pensamiento del día a día a la teoría.

Las Nuevas lecciones presuponen que ya se han superado estas dificultades iniciales del primer capítulo. Siguiendo el hilo conductor de preguntas teóricas fundamentales, estas nuevas lecciones se mueven a través de los demás capítulos del primer tomo del Capital.

La lectura que se practicará a continuación se restringe, con pocas excepciones, al libro primero del Capital; e incluso aquí se procede de manera selectiva. Sin embargo, el marco de interpretación desarrollado paso a paso pretende tener validez para el conjunto de la crítica marxista de la economía política. Al igual que la primera serie de lecciones, ésta nueva tampoco debe sustituir la lectura del Capital, sino respaldarla. Se trabaja de forma tal que se puede llevar a cabo una lectura independiente. Antes de la teoría elaborada, debe estar la elaboración. En el centro de atención se sitúa la reconstrucción de la forma de producción teórica de Marx. Uno verá que no hay ninguna otra posibilidad que la de desarrollar de nuevo de pasada todo un conjunto de preguntas filosóficas fundamentales: entre otras, preguntas de la hermenéutica, de un concepto no metafísico de ley, de un concepto de objetividad que englobe a los sujetos, así como de un concepto de sujeto que no presuponga simplemente las determinaciones a través de las relaciones, sino que ponga claramente de manifiesto su carácter de resultados mediados activamente. No en último lugar se tratará asimismo de explorar el continente del trabajo, colonizado por la forma de salario, así como indagar su drama capitalista.

La crítica marxista de la economía suele ser considerada objetivista y determinista, tanto por amigos, como por enemigos. Por el contrario, en las presentes páginas se mostrará que ésta no sólo no contradice las Tesis de Feuerbach, este texto fundacional de una filosofía materialista histórica de la praxis, sino que únicamente puede comprenderse racionalmente a la luz de ese texto. A la inversa, cualquier filosofía de la praxis sin crítica de la economía política entraría en el reino de la especulación. Además, se deberá leer el texto marxiano atendiendo a las necesidades prácticas y teóricas del presente. Lo que se pretende es una interpretación ‘hacia delante’, no una hermenéutica dirigida hacia atrás. La utilidad de la teoría marxiana depende de que ésta demuestre su validez también para afrontar problemas post-marxianos y a la luz de las herramientas de pensamiento desarrolladas desde entonces. Una crítica de la economía política que no pudiera decir nada respecto al capitalismo high-tech, respecto a sus crisis y respecto a las polémicas político-prácticas que se dan en él, sería una cosa del pasado.

Las Nuevas lecciones se concentran, sobre todo, en tres frentes de problemas, que representan otros tantos frentes de conflicto en materia de lectura del Capital. En primer lugar, se concentran en la epistemología del Capital, cómo se plasma ésta en el orden categorial de la presentación. En segundo lugar, se concentran en la cuestión relativa a las determinaciones en la relación entre praxis y estructura económica en base al ejemplo del concepto marxista de personificación, que se desdobla en las figuras del capitalista y el trabajador asalariado. En tercer lugar, se concentran en la cuestión relativa al proceso estructural crítico del capitalismo, que, siguiendo el modelo del resultado regulativo o ley resultante, cae reactivamente del desequilibrio al polo contrario, y es empujado a la destrucción del capital y hacia su frontera histórica por sus dos contradicciones fundamentales , la reducción permanente del trabajo, de cuya valorización se alimenta, y la acumulación por la acumulación, independizada frente a fines sociales.

III.
A diferencia de la primera serie, estas Nuevas lecciones dirigen la mirada, más allá de los límites del texto, hacia otros escritos de Marx y Engels, así como hacia literatura secundaria. Debido a que el tomo 23 de las obras de Marx y Engels (OME) ofrece el texto de la cuarta edición realizada por Engels y contiene refundidos, la mayoría de las veces no declarados, que proceden de distintos momentos, nosotros consultamos ediciones anteriores y, sobre todo, la traducción francesa, de la que se hizo responsable Marx. Se recurrirá a otros textos en la medida en que éstos se hayan convertido en guías de recepción para las lecturas del Capital, guías en torno a las cuales se han establecido distintas escuelas. Sea cual sea la posición frente a estos textos y frente a los modelos de interpretación derivados de ella, éstas al menos no deben dar la impresión de ser inconscientes. Una especial influencia ha ejercido el capítulo metódico de la introducción marxiana a los Grundrisse (1857), un texto efectivamente fundacional, mientras que la recensión de Engels de Contribución a la crítica de la economía política (1859), que dio luz al concepto del “métodológico”, presenta una carga más bien táctico-retórica.

Más o menos superados por la manera real de proceder en el Capital, esos esbozos o comentarios manuscritos han conducido a la búsqueda de “la ‘verdad’ del Capital en las ediciones precedentes” (Bidet 2004,10). Algunas interpretaciones sostienen, refiriéndose a un pasaje epistolar, y siguiendo el ejemplo de Platón, que la verdadera teoría de Marx se encontraba de forma no escrita e incluso oculta . La polémica con este y otro tipo de interpretaciones se recoge en su mayor parte en las notas a pie de página, que pueden ser utilizadas para la reflexión sobre la postura de cada uno. En parte dan pistas sobre obras de investigación posteriores, que tranquilamente pueden ser omitidas en una primera lectura y en un segunda vuelta pueden ser empleadas como material de consulta.

IV.
La única forma de referirse a Marx de manera razonable es repitiendo su acción crítica en nuestros tiempos y en la discusión renovar con sus formas de pensar, crisis, actores, etc. la crítica marxista. Así compartimos con Benjamin la idea del conocimiento que abarca los sujetos y objetos en “el núcleo temporal de la verdad”. El pensamiento marxista nunca se formó de otra manera. Siempre tenía que ir más allá de Marx y formarse en la tensión entre continuidad y ruptura. Ambos momentos, tanto la continuidad en la conciencia de la historia como la ruptura histórica parcial, que contribuye a todo lo nuevo, son tan necesarios como arriesgados. Para poder navegar entre esos peligros se requiere de la dialéctica. Las Nuevas lecciones pretenden contribuir a desarrollar el sentido de exponerse a la experiencia práctica, de fortalecerse en la crítica y de transmitirla.
Pero el indispensable hecho de ir más allá de Marx debe ser examinado de forma tan minuciosa y suspicaz como una cuerda antes de iniciar el ascenso a una montaña. Lo más tardar la siguiente generación será la que lo revisará sin miramientos. Ya demasiadas veces es desechado. Por ello el retorno periódico a Marx supone un momento tan importante como el movimiento contrario contra que se dirige. Porque el taller marxista sorprende una y otra vez por la frescura del material de su pensamiento. A su encuentro viene todo lo que en cada época se inicia en todas las direcciones, lo inacabado de la obra marxista, que más que representar una teoría supone un proceso de investigación. Actúa como una instancia referencial de gran fuerza que, bien utilizada, solo nos atrae para relanzarnos enseguida del retorno a Marx al análisis de la realidad actual. Esta obra es una invitación a un pensar por sí mismo y una contribución de por vida. Las obras duran tanto como permanezcan inacabadas, dice Brecht. La pregunta por la obra marxista representa aquello por cómo y para qué nosotros mismos estamos solicitados históricamente. Medidos por las tareas que “aún” deben ser realizadas en teoría y praxis, no se prevé ningún fin de la actualidad de Marx.