Desvelo la Italia de hoy...

Entrevista de Andrea Melis para La Nuova Sardegna
Carlotto, usted trata un tema en este relato que ha ocupado muchas veces incluso durante meses portadas de periódicos y telediarios, esto es la exacerbación de conflictos familiares entre padres e hijos. ¿Ha tomado referencias concretas de la realidad?

Como siempre en mis novelas el punto de partida es la realidad. En este relato aparece la de los crímenes familiares en la que Italia ostenta la primacía europea. El fin del estado social y la inseguridad del futuro han minado la tranquilidad de parte de los italianos. La familia es donde se dan mayormente los conflictos, a veces con resultados nefastos.

Al leer el relato se experimenta una sensación de opresión y de ansiedad. La protagonista aparece sola y fracasada entre lo duro que es lo cotidiano y el mundo dorado de la televisión. ¿Es aquí donde se produce el cortocircuito?

No. Hay mucha más adversidad en la falta de calidad de vida y en la consciencia que se está en una prisión de la cual es imposible escapar. En otros tiempos sería causa de sentimientos de revuelta, hoy en día en cambio, de identificación en modelos televisivos aparentemente al alcance de la mano.


¿Se puede odiar de verdad a tu propia hija porque no quiera ser presentadora de televisión?

Sí, si se espera un ascenso social y por tanto un rendimiento de la hija que consiga proporcionar un futuro tranquilo a los padres. De las selecciones para los programas, reality-shows y concursos de belleza nosotros solo vemos las fases finales pero detrás de la eliminación de miles de candidatas muchas veces hay madres profundamente apenadas y una incapacidad de superar la desilusión.

Otro tema tratado: la protagonista es una consumidora profesional, que está al tanto de las mínimas variaciones en los precios de los productos, obsesionada por la compra. ¿Cuántos miles de amas de casa reproduce este modelo? ¿Es una fobia o sirve realmente para sobrevivir?

Todos somos consumidores y como tal somos considerados y estudiados. El consumidor tiene una aptitud en relación con las mercancías que se corresponde a su renta. La protagonista de la novela tiene necesariamente que hacer las cuentas continuamente si quiere mantener su nivel de vida, aunque éste sea bajo. Hoy en día la compra es un problema para millones de italianos y el ejemplo mas inquietante es la brusca caída del consumo de leche en los últimos días de mes.

Y luego el marido Arturo que rompe el carnet de la CGIL después del despido y agacha la cabeza por un trabajo mal pagado. ¿Es el fin de una época?

Así es. La de las relaciones de fuerza pero no sólo. Antes había más atrevimiento porque se podía contar con una solidaridad generalizada. Los derechos eran percibidos de manera diferente, como inalienables. Hoy en día ya nada es seguro y agachar la cabeza a cambio de un salario insuficiente y de trabajos poco seguros en todos los sentidos es una realidad generalizada.

Surge además una soledad profunda, bien simbolizada en la botella de vermú. No es la primera vez que usted utiliza el vicio del alcohol para describir a las mujeres solas. ¿Está tan extendido como debilidad?

El alcoholismo femenino, el de las amas de casa para entendernos, es una plaga social. Se nota menos que las otras pero cosecha muchas victimas cada año. En general este país no tiene una feliz relación con el alcohol. Por un lado una cultura popular que lo exalta y una más refinada y reciente centrada en la calidad del beber bien, por otro un enorme malestar social que no se ve. En el medio la nada.

En definitiva, una fractura despiadada en la Italia de hoy: pobreza material y espiritual, soledad y hastió contra todos, incluidos los propios familiares. ¿Es un relato político?

Espero que sí. Creo que los autores tienen que contar su tiempo, la elección política coincide con la elección de los temas que se aspiran tratar. Desde hace tiempo he comprendido que los lectores están dispuestos a confrontarse seriamente con los autores y por esto no tengo miedo de transformar la escritura en un territorio de conflicto entre el que escribe y el que lee.

¿Por qué ha elegido el tema “Il cielo in una stanza” de donde ha cogido los versos para el titulo “Niente, più niente al mondo”? ¿Es la televisión nuestro cielo in una stanza?

No, en esto no había pensado. Ya alguna vez he utilizado versos de canciones para los títulos de mis novelas. Creo que algunas canciones de alguna manera han influido en el imaginario colectivo y la canción de Paoli es sin duda una de ellas.

Hay aún un pasaje demoledor. El diario violado de la hija, donde emergen los pensamientos de una chica inteligente y limpia. Si el caso narrado por usted fuese real sería leído en directo por Cucuzza o de la De Filippi?

Creo que sí. Su finalidad es que crezca la audiencia que, a su vez, refuerza la puja de clientes publicitarios. La televisión funciona así y cualquier cosa que se asemeje a un conflicto familiar bienvenido sea.


7 de noviembre de 2004