La confesión de Erri De Luca

“He participado en los sabotajes del No Tav”

El escritor: “En Val di Susa no basta con las palabras. En Italia hay un líder político que invita a coger las armas, pero frente a sus palabras nadie reacciona”.

de PAOLO GRISERI para La Repubblica


Turín – “Un intelectual debe ser coherente y poner en práctica lo que sostiene”. Por eso “yo también he participado en formas de sabotaje en Val di Susa”. Así es como el escritor Erri de Luca, en el centro de la polémica estos días, explica sus afirmaciones sobre los ataques a las canteras del Tav.

¿De Luca, puede un intelectual no tener ningún interés por las consecuencias de las palabras que pronuncia?
“Mi respuesta es que no. Si luego además el intelectual es un escritor, está bien que conozca el significado de las palabras: es su oficio. Podría incluso añadir que el intelectual no debería nunca desmentir lo que ha dicho o escrito”.
Podría cambiar de idea por convicción…
“Seguro. Pero conozco un criterio bastante simple para comprender si alguien cambia de idea por convicción o por oportunismo. Si uno saca ventaja con ese cambio de opinión, casi siempre lo hace por oportunismo. Yo busco siempre hacer las cosas que digo, realizarlas en la práctica, entiendo. Porque creo que la escritura no sea suficiente para agotar mi compromiso ciudadano”
¿Existe pues una responsabilidad del intelectual por lo que dice?
“Seguro, sobre todo en algunas circunstancias. En los regímenes dictatoriales donde el uso de la palabra es impedido, ahí una pequeña voz pública puede ser decisiva. Estoy pensando en la metáfora del zapatero. ¿Qué puede hacer un zapatero que sabe hacer bien unos zapatos? Puede implicarse, más allá de su trabajo, para conseguir que todos puedan tener zapatos. Eso mismo, el compromiso y la responsabilidad del intelectual es algo similar a ocuparse de la libertad de expresión para todos”.
¿En Italia estamos bajo un régimen?
“Ciertamente no. Aquí la libertad de expresión existe, hablan todos, hablan demasiados. Aquí no es un problema de cantidad de palabras, sino de calidad”.
¿Puede poner un ejemplo?
“Pienso en algunos líderes políticos. Personas que tienen un gran carisma porque han fundado un partido y son particularmente escuchados. Un líder que tienes ese rol y que instiga al uso de las armas, habla de coger las armas… Este es líder, en mi opinión, tiene una responsabilidad antes de nada con respecto a sus seguidores que pueden ser inducidos por esas palabras a llevarlas a la práctica. Pero ante estas palabras no reacciona nadie, como si fuesen normales, hiciesen parte de la fisiológica dialéctica política”.
¿Nos estamos acostumbrando?
“No. Porque si esas mismas palabras no las dice un líder sino un ciudadano normal, en ese momento se toman medidas sancionadoras. Y esto es paradójico porque de lo que sale de la boca de un político dependen millones de personas. De alguien como yo no depende nadie”.
Hablando de los ataques a las canteras del Tav, ha dicho que comprende algunos actos de sabotaje. ¿Asume alguna responsabilidad en estos términos?
“El término de sabotaje hace parte de una larguísima tradición de luchas del movimiento obrero y sindical. He hecho una constatación: en un valle que vive en estado de asedio y militarizado por defender una obra inútil y perjudicial (dañina), y donde no existen otros medios para hacerse oír, se recurre al sabotaje. Yo no uso las palabras de forma casual (por casualidad). Las palabras tienen un peso. Por ejemplo: el más importante premio literario de este país lo ha ganado un libro que lleva por título: Resistir no sirve de nada (de Walter Siti, vencedor del Strega, ndr). Esto es, yo nunca habría pensado titular un libro así”.
¿Qué otras palabras le convencen más?
“Las de mi amigo bosnio, Izet Sarajlic, un poeta que he conocido durante los años de la guerra cuando hacía de conductor de un camión con ayuda. Él decía que era responsable de la felicidad porque con sus poesías de amor se habían celebrado bodas y entonces era responsable también de la felicidad. Por eso se quedó en Sarajevo compartiendo la desgracia de su pueblo. De él he aprendido que un intelectual debe estar ahí donde la vida es ofendida”.
Un senador berlusconiano, Giuseppe Esposito, ha elegido el término boicoteo. Ha invitado a boicotear la compra de sus libros. ¿Qué le respondería?
“Pienso que invita a boicotear un producto que no conoce“.
Esposito sostiene que no comprende como una persona con su sensibilidad pueda ignorar el sufrimiento de los trabajadores de la cantera que soportan los ataques. ¿Cómo puede ignorarlo?
“Yo no lo ignoro, pero le invitaría a contextualizarlo. Y el contexto es el de un valle que lucha desde hace veinte años con todas sus fuerzas para impedir un estupro a su integridad, sufriendo un estado de asedio, incluido el ejército”.
 Usted ha dicho que cree que es importante para un intelectual llevar a la práctica lo que dice. ¿Ha hecho esto en Val di Susa?
“Claro que lo he hecho. He participado en los cortes de la autopista junto a maestros de escuela, policías municipales, madres de familia. El corte de carreteras es claramente un acto de obstrucción. Digamos que es una forma de sabotaje a la libertad de movimientos”.

[Fuente: http://www.repubblica.it/cronaca/2013/09/08/news/no_tav_erri_de_luca-66104929/ ]