Capitalismo y praxis social en Marx

CLAVES DE UNA LECTURA «PRAXEOLÓGICA» DE EL CAPITAL
Prólogo a las Lecciones de introducción a la lectura de El Capital de W.F.Haug
César Ruiz Sanjuán, Universidad Complutense de Madrid, diciembre de 2012.

1. Una aproximación crítica al pensamiento de Marx
La obra de Wolfgang Fritz Haug que aquí presentamos traducida constituye un análisis riguroso y preciso de la obra fundamental de Marx, en la que el autor aborda los principales problemas que presenta la lectura del texto de una manera sumamente clara y didáctica. Aquí ofrece Haug las claves fundamentales de su interpretación del libro primero de El Capital, que aparece desarrollada en textos sucesivos que se ocupan de diversas cuestiones centrales de la crítica marxiana de la economía política.
Estos textos presentan de manera sistemática la interpretación de Haug sobre las categorías fundamentales de Marx, y en este sentido constituyen la base teórica de muchas otras de sus obras. De tales obras, cabe mencionar, por ejemplo, su influyente investigación sobre la «estética de las mercancías», en la que analiza la relación entre la producción de mercancías en las condiciones del capitalismo avanzado, la estructura de las necesidades humanas y el dominio de la sensualidad, manipulada por la publicidad y el diseño. Pero el desarrollo conceptual de estas lecciones también se expresa en otras obras posteriores en las que el autor trata cuestiones del capitalismo actual; por ejemplo en su análisis del capitalismo «de alta tecnología», en el que se abordan temas como las nuevas condiciones en las que se desarrolla el trabajo en el capitalismo tecnológico transnacional, la supuesta «inmaterialidad» de los productos digitales, la estructura imperial generada por la hegemonía de Estados Unidos o las formas de la guerra en el mundo globalizado. Estos planteamientos han encontrado un desarrollo reciente en el análisis del capi­talismo de alta tecnología en el contexto de la «gran crisis», que es comprendida por Haug como una crisis estructural del sistema capitalista derivada del proceso de sobreacumulación de capital, y que analiza en sus dos dimensiones fundamen­tales de crisis financiera y crisis de hegemonía.
La contribución de Haug al pensamiento marxista se ha desarrollado en el contexto del proyecto teórico y político organizado en torno a la revista Das Ar­gument, fundada por él en el año 1959. A partir de esta revista se ha formado una corriente de interpretación marxista de la que él ha constituido el principal guía e inspirador. Das Argument representó en el ámbito alemán un papel similar a la New Left Review en el británico, distanciándose de manera inequívoca del marxismo soviético y estableciendo las bases para el desarrollo de un marxismo independiente de la corriente oficial. Es algo más que una casualidad el hecho de que ambas publicaciones apareciesen prácticamente al mismo tiempo.
Das Argument ha mantenido durante sus 55 años de vida la misma actitud crítica y la misma independencia política, constituyendo una de las referencias in­eludibles del pensamiento marxista. Esta revista no solo ha sido la plataforma para que muchos autores marxistas alemanes den a conocer sus planteamientos, sino que también ha permitido que se introduzcan en Alemania las ideas de autores marxistas de otros países, dada su apertura a los más diversos ámbitos teóricos. De este modo, muchas de las ideas más avanzadas del pensamiento marxista europeo, norteamericano, latinoamericano, etc., han entrado a formar parte de los debates alemanes a través de las páginas de Das Argument.
En este momento, los ejemplares de la revista Das Argument y los libros de la editorial homónima constituyen una de las fuentes más ricas de marxismo crítico que se puede encontrar en Europa. Pero hay que destacar sobre todo el ingente proyecto editorial dirigido por Haug del Historisch-kritisches Wörterbuch des Mar­xismus (HKWM), un diccionario histórico-crítico de los conceptos fundamenta­les del marxismo y de corrientes teóricas y políticas afines, en el que participan autores de las más diversas orientaciones y nacionalidades. En sus artículos se presentan y analizan críticamente, desde las distintas perspectivas de un «mar­xismo plural», los conceptos teóricos y políticos que han desempeñado un papel relevante en la tradición marxista. Se acogen asimismo entradas referidas a otros movimientos emancipatorios, especialmente el feminismo, así como términos que no se han originado en el marxismo, pero que son fundamentales para compren­der las nuevas configuraciones del modo de producción capitalista.

2. Las Lecciones de introducción a la lectura del Capital en el contexto de la recepción de la obra de Marx
En las Lecciones de introducción a la lectura del Capital, Haug realiza un detallado análisis de los conceptos centrales del libro I de El Capital, el único de los tres libros finalizado y publicado por Marx, que constituye el núcleo fundamental de su teoría del capitalismo. La interpretación que se presenta en las Lecciones tiene lugar al hilo de la lectura del texto de Marx, y pretende servir de apoyo a dicha lectura, en ningún caso sustituirla. Su objetivo es ofrecer al lector las herramientas conceptuales para que pueda desarrollar su propia comprensión de El Capital, no presentarle una visión de conjunto ya acabada que establezca un paradigma de lectura que determine su comprensión. Esto no significa, desde luego, que la inter­pretación de Haug carezca de presupuestos. Como toda interpretación evidente­mente los tiene, pero en la medida en que estos aparecen explicitados en referencia al texto de Marx y es posible confrontarlos con él, no se impone implícitamente un determinado paradigma interpretativo, sino que el lector puede realizar una aproximación crítica a dichos planteamientos.
Las presentes Lecciones se inscriben en la ya larga tradición de interpretación de El Capital, por lo que resulta necesario situarla dentro de dicha tradición y determinar sus elementos diferenciales8. La dificultad que presenta la lectura de la obra fundamental de Marx imposibilitó que su contenido teórico fuese asimilado a gran escala dentro del movimiento obrero. Esta dificultad dio lugar ya desde los mismos orígenes del marxismo a diversas interpretaciones que pretendían simpli­ficarla y hacerla accesible a un mayor número de lectores, obras que al intentar popularizarla la desvirtuaban en muchos de sus elementos fundamentales, lo que tuvo como consecuencia un conocimiento sesgado y superficial de la teoría de Marx en el contexto de la II. Internacional. La interpretación simplificada y popularizante de El Capital fue la que se impuso también en la Unión Soviética, donde dominaron las apropiaciones ideológicas de la teoría marxiana frente a su inter­pretación crítica. También en este contexto la investigación científica de la obra de Marx siguió siendo patrimonio de una pequeña minoría intelectual.
Un análisis riguroso y profundo de El Capital por parte de amplios sectores de la población, conformados en un primer momento básicamente por estudiantes e intelectuales críticos, no tendrá lugar hasta mediados de la década de 1960, cuando en el contexto de los movimientos estudiantiles comenzaron a proliferar el estudio y la labor instructiva en torno a la obra fundamental de Marx. En estos años se formaron numerosos grupos de lectura de El Capital en la Freie Universität de Berlín, actuando el proyecto teórico-político gestado en torno de Das Argument como catalizador de este movimiento. Este florecimiento de la lectura e interpre­tación de El Capital dentro del ámbito académico permeó también al movimiento obrero, en el que se propagó de manera creciente un conocimiento cada vez más preciso de la teoría marxiana.
Este proceso alcanza su fin con la denominada «crisis del marxismo» que ten­drá lugar a finales de la década de 1970. A partir de aquí se establece cada vez con mayor fuerza el neoliberalismo como pensamiento hegemónico en el mundo occidental y, en esa misma medida, se dificulta y disminuye la apropiación teórica masiva de la obra de Marx. La crisis del fordismo y del Estado Social dio lugar al abandono sistemático de las posiciones marxistas por parte de muchos de aquellos que antes las habían sostenido vehementemente. Otro factor contraproducente fue el carácter casi escolástico que comenzaron a tomar frecuentemente las lecturas de la obra de Marx, dando lugar en muchas ocasiones a discusiones sectarias en torno a cuestiones de detalle, sin desplegar la discusión hacia los problemas que afectaban realmente a las personas dentro de la sociedad capitalista.
La primera edición de las Lecciones de introducción a la lectura del Capital se ubica en el contexto histórico del florecimiento de la lectura de El Capital, y es el resultado de las clases impartidas por Wolfgang Fritz Haug en la Freie Universität de Berlín en el año 1971. La primera edición del texto aparece en 1974, la segun­da, considerablemente modificada, en 1976. A partir de esta segunda versión, el libro tiene tres ediciones más en las que no se ve alterado su contenido, hasta que se presenta en el año 2005 una nueva edición sustancialmente ampliada y modificada. No solo se introducen un gran número de notas en las que se presen­tan aclaraciones al texto y ampliaciones del mismo, así como una confrontación explícita con otras interpretaciones de El Capital —algo que no aparecía en las anteriores ediciones, que estaban referidas exclusivamente al texto de Marx—, sino que el mismo cuerpo del texto queda considerablemente transformado. Ade­más de precisar y desarrollar conceptos fundamentales que aparecían en la versión anterior, se introducen nuevos desarrollos teóricos que permiten profundizar en la comprensión del texto.
El carácter de lecciones universitarias que tiene la obra, y que se ha mantenido en todas las sucesivas ediciones de la misma, da lugar a una exposición muy clara y didáctica, en la que se analizan los aspectos más problemáticos de El Capital de manera accesible a un público amplio, no solo a lectores especializados. Se abor­dan en ella las cuestiones centrales de la obra de Marx sin renunciar a la discusión de sus aspectos más complejos ni a las cuestiones metodológicas implícitas en su desarrollo, pero sin caer en ningún momento en el tipo de discusión escolástica a la que antes nos hemos referido y que ha dominado buena parte de las lecturas de El Capital. En este sentido, Haug se esfuerza por realizar constantes referencias a la realidad social del sistema capitalista, de modo que al lector no se le presente como una obra puramente técnica de teoría económica, sino como una obra que le permita comprender la sociedad en la que se encuentra inmerso, poniendo de manifiesto la potencia y la actualidad del análisis de Marx para analizar dicha sociedad y someterla a una crítica fundamental.
En efecto, Haug aborda El Capital no simplemente como una obra de teoría económica, sino como un análisis de las relaciones sociales constitutivas del sis­tema capitalista, las cuales no aparecen en la superficie de la sociedad tal y como realmente operan en la estructura profunda del sistema. En este sentido, es funda­mental la distinción entre las relaciones esenciales, que solo el análisis teórico puede sacar a la luz, y la apariencia con la que se presentan a la observación inmediata, a partir de la cual se configuran las «formas objetivas del pensar» (El Capital, MEW 23/90; p.93) de la sociedad. Estas constituyen las formas de pensamien­to socialmente válidas dentro de la sociedad capitalista, y de ellas se derivan las categorías de la economía política burguesa. En su consecuencia, la economía burguesa toma las categorías económicas como formas naturales que simplemen­te expresan condiciones de producción y relaciones entre cosas. Frente a ello, la exposición dialéctica de Marx hace patente que las categorías económicas son en realidad la expresión de las relaciones sociales que los hombres establecen entre sí en una forma de sociedad determinada que, como tal, está sometida al cambio y al devenir histórico. Puesto que la economía política burguesa está integrada dentro del orden social capitalista, no puede ver su carácter histórico, considerándolo tácitamente como inmutable.
A partir de esta diferencia fundamental entre la concepción marxiana y la de los economistas burgueses, Haug analiza e interpreta los aspectos centrales de El Capital, desvelando progresivamente la epistemología que se encuentra en la base de los desarrollos teóricos de Marx. Más allá de toda posición empirista, desde la que solo se puede acceder a los aspectos más superficiales de la teoría marxiana y que no permite desvelar la estructura constitutiva de la misma, Haug pone de manifiesto la necesidad de seguir pormenorizadamente la reconstrucción teóri­ca que lleva a cabo Marx de los fenómenos fundamentales de la realidad social capitalista, partiendo de las formas simples y desarrollando conceptualmente las formas complejas y acabadas que aparecen a la observación inmediata. En lugar de partir del punto de vista de los fenómenos consumados, tal y como se presentan en la superficie de la sociedad capitalista, se trata de reconstruir dichos resultados y comprender la génesis de los mismos, único modo de acceder al verdadero sentido de las categorías que se presentan en El Capital y de hacer patente su potencial crítico frente a las categorías de la economía burguesa. De otro modo se corre el peligro de confundir la descripción que realiza Marx en determinados momen­tos desde el punto de vista la comprensión que la sociedad capitalista tiene de sí misma con la propia concepción de Marx de dicha sociedad, algo que sucede de manera frecuente en las interpretaciones de su obra.
Ahora bien, en el contexto teórico de la interpretación de Haug, esta necesidad de ir más allá de las formas de manifestación y reconstruir el proceso a través del cual se generan estas como resultados acabados no debe confundirse con la con­traposición tradicional en filosofía entre manifestación (o fenómeno, o apariencia, todas ellas traducciones posibles y usuales del término alemán Erscheinung) y esen­cia (Wesen). Esta contraposición tiende a una interpretación de la teoría de Marx en términos de la lógica hegeliana, presente en una parte considerable de la tradi­ción marxista, mientras que Haug defiende una interpretación «praxeológica», que encuentra su referente más inmediato en el «materialismo práctico» que se perfila en las Tesis sobre Feuerbach. En este sentido, Haug considera efectivamente que la realidad no se presenta de manera inmediata al pensamiento, pero la mediación —a diferencia de la concepción idealista— no es meramente de orden conceptual, sino práctico, de modo que el pensamiento sobre la realidad se encuentra ya media­do por la praxis antes de que se comience siquiera a conceptualizar dicha realidad. Así pues, frente a toda forma de idealismo, que establece la mediación entre sujeto y objeto únicamente al nivel de la conciencia, el materialismo de Marx remite la conciencia a las relaciones sociales de las que esta se deriva necesariamente, enten­diendo que la conciencia es, en primer lugar, la expresión teórica de la praxis social de los hombres en el desarrollo de su proceso material de vida. Esta comprensión de la relación entre teoría y praxis es la que subyace a la interpretación de Haug de las categorías económicas que se presentan en El Capital, lo que le permite mostrar el carácter de la forma de valor como una específica forma de praxis.
Se pone así claramente de manifiesto el sentido de la interpretación «praxeoló­gica» de Haug. Es solo en relación con la praxis de los individuos como es posible comprender el sentido de las formas económicas que se presentan en la cons­trucción teórica de Marx, sacando a la luz las relaciones sociales de las que son expresión, y con ello el carácter histórico y transitorio de las mismas. Esto permite, asimismo, que los individuos tomen conciencia de su verdadera posición dentro del sistema y puedan llevar a la práctica una forma de organización social en la que no estén sometidos a un poder ajeno, sino que sean ellos mismos los que organicen racionalmente su propia forma de sociedad.

3. La interpretación del método de Marx y su función en El Capital

Al desarrollar su interpretación del método que opera en El Capital y el sentido de la determinación que establece Marx de su método dialéctico, Haug rechaza las concepciones que consideran el método dialéctico como una forma fija e indepen­diente del contenido. Es precisamente a partir del desarrollo de dicho contenido en forma dialéctica como es posible comprender el sentido del método marxiano.
La función fundamental de este consiste en liberar el elemento dinámico de los momentos que se presentan de modo estático en el análisis del sistema capitalista, para sacar a la luz a través de ello el carácter procesual que tiene necesariamente la estructura del modo de producción capitalista. Pero las mediaciones dialécticas que operan en el desarrollo conceptual de Marx y los tránsitos a los distintos niveles de la exposición no han de ser entendidos de manera especulativa, lo que llevaría a una concepción hegelianizante del método de Marx, impidiendo con ello establecer el carácter diferencial de su método dialéctico respecto al método idealista de Hegel. Para ello es necesario tener presente el carácter «praxeológi­co» del método marxiano subrayado por Haug, que permite poner de manifiesto las formas de actuación de los individuos dentro del sistema social capitalista, las cuales se fijan en las correspondientes categorías que son objeto del análisis teórico. Esto es lo que permite comprender la transformación que se opera en la teoría marxiana de las categorías económicas en conceptos críticos, y de realizar así «al mismo tiempo la exposición del sistema y a través de la exposición la crítica del mismo» (Carta de Marx a Lassalle del 22 de febrero de 1858, MEW 29/550), que es la caracterización fundamental que Marx reclama para su método.
Frente a una interpretación meramente analítica del método marxiano, según la cual se limitaría a reducir las distintas formas a su unidad, se trata de compren­der la dimensión genética que tiene su exposición, en virtud de la cual se desarrollan unas formas a partir de las otras. La construcción conceptual de Marx es por ello una exposición dialéctica, y no simplemente una reducción analítica tal y como tiene lugar en la economía política clásica. Esta dimensión de la exposición de Marx se pone de manifiesto con especial claridad en el análisis de la forma de valor que se presenta en el capítulo primero de El Capital. Esta parte de la obra de Marx es tratada en profundidad en las presentes Lecciones. En ella no solo tiene lugar la reconstrucción genética de la forma de dinero a partir de la forma simple de valor, sino que aquí elabora Marx el concepto de forma mismo, sin el cual no puede comprenderse la teoría marxiana del valor y su diferencia esencial respecto a la teoría clásica del valor.
Como hemos señalado, Haug considera que una función esencial de la dia­léctica es la de determinar las mediaciones que operan en la estructura capitalista haciendo de ella un todo que deviene históricamente. Frente a una concepción estática de la estructura, es preciso poner de manifiesto su carácter procesual y orgánico. Como un todo orgánico que es, el sistema capitalista solo puede existir en tanto que se reproduce, y en este proceso reproductivo se transforma necesa­riamente a sí mismo. El desarrollo histórico solo puede tener lugar sobre la base de este proceso de reproducción cíclico, y la exposición dialéctica tiene que mediar estos extremos que se presentan como opuestos el uno al otro. Este sería el sentido de la distinción de Marx entre las «condiciones y supuestos del origen» (la historia pasada) y la «historia contemporánea» (Grundrisse, MEW 42/372; p.420), que Haug considera como uno de los aspectos fundamentales de la articulación dia­léctica de su exposición.
De este modo, Haug se esfuerza por liberar la comprensión de la dialéctica marxiana de aquellas concepciones que consideran que la clave para la compren­sión del método dialéctico de Marx hay que buscarla en la filosofía de Hegel. Es el intento de Haug tomar en sus manos y apropiarse la función que Marx adscribe a su «método dialectico» de concebir «toda forma devenida en el flujo del movi­miento» (MEW 23/28. La cita corresponde al epílogo a la segunda edición del li­bro I), para aplicarla a la lectura misma de la obra. Este modo de lectura permite, además, que el lector mismo tome en sus manos la apropiación y comprensión de los conceptos que Marx va construyendo. Se trata, por tanto, de una relación radi­calmente distinta con los lectores, que contrasta con las formas de interpretación usuales que le suministran al lector una comprensión de los conceptos de Marx mediada por la lectura del intérprete (el autor) correspondiente (lectura que por su parte implica y es condicionada por una interpretación de conjunto de la obra de Marx). Con la forma de lectura planteada en las Lecciones se impide además una comprensión de la dialéctica como una forma fija aplicable a cualesquiera conte­nidos, poniendo de manifiesto que el desarrollo teórico de las distintas categorías depende del orden de sucesión en que se presentan en la exposición y de las formas de praxis de los individuos integrados en el contexto socio-histórico del que se derivan esas categorías.
De este modo, las Lecciones de introducción a la lectura del Capital van anali­zando progresivamente los distintos conceptos en el orden en que se presentan en la exposición de Marx, y haciendo las aclaraciones correspondientes a partir de la presentación de los mismos. Esto no quiere decir, desde luego, que el autor no se apoye en otras obras de Marx que puedan ayudar a aclarar determinados aspectos problemáticos, pero la referencia a dichas obras está siempre al servicio de la expli­cación de los conceptos correspondientes que se van presentando en el curso de la exposición de El Capital. En este sentido, un texto de referencia ineludible es el comentario metodológico más importante de Marx, la Introducción a la crítica de la economía política de 1857. Pero Haug insiste en que este texto no solo es frag­mentario y permanece en estado de borrador, sino que es diez años anterior a la primera edición de El Capital y quince años anterior a la segunda edición, y Marx ha realizado en estos años progresos importantes en la concepción del método que se pierden de vista al considerar que la visión metodológica de la Introducción del 57 es la que opera en la construcción teórica de El Capital. Por ello, si bien Haug se apoya en su interpretación en las valiosas indicaciones sobre la cuestión del mé­todo contenidas en la Introducción del 57, no considera este texto en ningún caso como el comentario del método de El Capital. Esta consideración puede hacerse extensiva a todos los textos de Marx anteriores a la redacción de El Capital, por lo que la interpretación de Haug se distancia en general de todas aquellas interpre­taciones que privilegian textos anteriores, más filosóficos —como es el caso de los Grundrisse—, y que tienden a analizar El Capital de manera exhaustiva a partir de dichos textos.
Más importantes para él son, a este respecto, los prólogos y epílogos a las dis­tintas ediciones del libro, tanto del original alemán como de la traducción al fran­cés, revisada personalmente por Marx. De importancia central en la interpretación de Haug es también el texto que contiene la reflexión metodológica más madura de Marx, las denominadas Randglossen zu Wagner (MEW 19/355-383). En estas glosas al Tratado de economía política de Adolph Wagner, que Marx escribe poco antes de morir, está contenida una profunda reflexión sobre el método utilizado por él en El Capital, y en este sentido constituyen un punto de referencia funda­mental sobre la cuestión del método. No obstante, a pesar de la importancia que puedan tener estos textos para la comprensión del método marxiano para Haug, en su interpretación tiene primacía el Marx «operativo» frente a la autocompren­sión de su propia obra que pueda expresar en diversos textos, por lo que el modo de proceder para sacar a la luz el método de El Capital consiste en seguir porme­norizadamente el desarrollo teórico de la obra y desvelar de manera progresiva la metodología que opera en ella.